Síndrome de Asperger

El Síndrome de Asperger fue descrito por primera vez en 1944 por el pediatra austriaco Hans Asperger y, ya en la década de los 80, por la psiquiatra británica Lorna Wing, que revisó el trabajo de H. Asperger.

Según la OMS se trata de un trastorno severo del desarrollo infantil, estrechamente relacionado con el autismo. Junto con el trastorno autista, el Síndrome de Rett y el Síndrome desintegrativo de la infancia, forma parte de la entidad diagnóstica recogida en el DSM-IV como Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD). Algunos autores consideran más adecuado situarlo en la franja superior del espectro autista (autismo de alto funcionamiento).

Hay diferentes grados de severidad y mucha variabilidad en cuanto a la expresión sintomática y conductual, aspecto que dificulta el diagnóstico (en este sentido afectan muchas variables: edad cronológica, etapa del desarrollo, CI, personalidad, educación recibida…). A menudo el diagnóstico se hace de forma tardía y son frecuentes los errores diagnósticos por el solapamiento con otros trastornos clínicos (superdotación, TDA y/o trastorno hipercinético, trastorno de la personalidad esquizoide, trastorno semántico-pragmático del lenguaje, trastorno del aprendizaje no verbal o del hemisferio cerebral derecho, Trastorno de la Tourette, trastorno depresivo y de ansiedad social, TOC, esquizofrenia). El hecho de que en la mayoría de los casos su inteligencia sea normal o superior hace que, a pesar de sus rarezas, puedan pasar desapercibidos e incluso ser considerados niños demasiado listos. Entre sus capacidades destacan el interés y conocimiento por algunos temas, la facilidad para los aprendizajes y la fluidez de su lenguaje.

Hay una prevalencia de + -36 por 10.000. La proporción de hombres-mujeres parece oscilar entre 2-4 niños por una niña (cuando se definan más las características que presentan las mujeres, tal vez cambiará esta proporción).

Algunas de las dificultades que sufren las personas con un Síndrome de Asperger son las siguientes:

Déficit en la comunicación no verbal: Escaso contacto visual; Poco respeto del espacio interpersonal; Dificultad para el reconocimiento de caras y en el reconocimiento de las expresiones faciales relacionadas con emociones complejas. Déficit en la formación de amistades y déficit socio-emocional. Alteraciones de las conductas de compartir y trastorno de la reciprocidad social o emocional.

Rigidez en el cumplimiento de normas explícitas (ej. Semáforo rojo, o bien delatar a un compañero aunque socialmente no sea correcto) y dificultades para comprender y utilizar normas sociales implícitas (ej. Que no se puede interrumpir cuando alguien habla); Falta de empatía (dificultades para interpretar el estado de ánimo o las intenciones de las personas que lo rodean, no diferencian un empujón provocado por la rabia de uno hecho sin querer); Tiene sentimientos y puede ser cariñoso, pero la forma con la que los expresa o interpreta son diferentes (siendo y expresa emociones básicas -Alegría si sus necesidades y deseos son satisfechos, ira si son frustrados, por si siente amenazada, pero presenta graves dificultades de comprensión ante las emociones sociales complejas -envidia, culpa, vergüenza-); Dificultades para mentir y/o comprender un engaño (aprende que decir mentiras no es correcto, pero no puede entender una “mentira piadosa”); Presencia de rabietas (como respuesta a ansiedad, rigidez o incomprensión de la situación); Tendencia a monopolizar conversaciones (le cuesta establecer diálogo, escuchar y entender que puede aburrir a su interlocutor); Deseo de tener amigos, pero incapacidad para modificar sin ayuda las características y actitudes que le impiden conseguirlo.

A tener en cuenta: Puede convertirse en una víctima fácil de engaños, bromas y burlas de los otros compañeros (hay que estar atentos y, en su caso, de acuerdo con él y con sus padres, hablarlo con los compañeros, ya que su colaboración puede ser útil; también ayudar al chico a comunicar posibles incidencias). Además, si el diagnóstico es claro, hay que enseñar al joven a tomar conciencia de sus diferencias respecto a otros jóvenes de su edad y del rechazo social que puede haber por parte de su grupo social (algunos desarrollan estados depresivos y de ansiedad crónica, y éstos pueden mejorar después de conocer el diagnóstico). Hay que enseñarle las normas básicas de relación (explicarle y ejercitar, por ejemplo, a partir de juegos de cambio de rol, etc.). Si se habla de películas o historias, introducir sensaciones y sentimientos. Hay que anticipar y advertirle sobre cambios (ej. De ubicación de materiales). Ante disruptivas y rabietas, hay que intentar analizar la situación y saber la causa antes de abuchearlo (podría ser la respuesta a una situación que no comprende); en este sentido, conviene analizar conjuntamente las causas y ofrecerle estrategias (ej. pedir ayuda). Hay que darle información explícita sobre comportamientos adecuados e incorrectos en relación al contexto (uso de listas de reglas y convenciones sociales, por escrito, y seguimiento para evaluar el cumplimiento).

Psicólogo Asperger Barcelona

En Psicoclínica Barcelona llevamos más de 10 años de trabajo de investigación en distintos campos de la psicología y la psicoterapia con el objetivo de mejorar la calidad de vida de miles de personas. Y es que nuestro compromiso y dedicación con las personas que sufren este tipo de trastornos es total, haciéndoles llegar toda la información acerca de cómo tratar el Síndrome de Asperger. Para ello, contamos con los mejores psicólogos en Barcelona trabajando con nosotros, y que a lo largo de todo este tiempo han logrado desarrollar e implementar todo tipo de tratamientos con alto porcentaje de éxito.

Afortunadamente, actualmente podemos decir que existe tratamiento psicológico para el síndrome de Asperger. No obstante, resulta fundamental realizar una análisis previo de la situación en la que se encuentra el paciente, de cara a aportar una correcta terapia para el Síndrome de Asperger. Es por eso que, en Psicoclínica Barcelona, le daremos una atención totalmente individualizada, pues esto es un punto clave de cara a elegir el camino a proseguir en el futuro con el paciente.

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Características del lenguaje:

  • Alteraciones de las habilidades pragmáticas y la comunicación social.
  • Ausencia se un retraso general del lenguaje durante los tres primeros años de vida.
  • Rápida evolución del lenguaje y del vocabulario ya desde pequeños (comprenden bien las palabras pero les puede costar comprender algunas frases); Son abrumadores en los temas de su interés (no tienen medida); Lenguaje sofisticado, por encima de la edad y un tanto pedante; además utiliza un tono inadecuado (de muy alto a muy bajo) y una melodía inadecuada, uniforme, sin inflexiones de voz -a menos que imite otros personas-); Tienden a la interpretación literal (no entienden metáforas, bromas, expresiones – “estoy muerto”, “vuelvo en 5 minutos”); Les cuesta escuchar y respetar los turnos de palabra y de acción; Pueden tender a la ecolalia en momentos de estrés, en espacios de tiempo no estructurados o sobrecargados de estímulos (luces, ruidos); Tienen una escasa interpretación y utilización del lenguaje no verbal (cara o cuerpo inexpresivos, dificultad para interpretar gestos y expresiones de los demás y otorgarles el sentido o el estado de ánimo que representan) y esto puede dificultar la comprensión global de una conversación; pueden utilizar neologismos (palabras inventadas) o incorporar a su discurso la verbalización de lo que están pensando.

Trastorno de la flexibilidad comportamental y mental:

  • Preocupación absorbente por un foco de interés o número restringido de actividades: Interés en acumular datos informativos sobre temas específicos; Imposición de sus intereses en los demás a través de la interacción social. Se han dado casos de conductas delectives (ej. Querer leer un libro de historia valioso que está en la vitrina de un museo, robar un móvil para añadirlo a su colección …).
  • Adhesión inflexible a rutinas y rituales.
  • Estereotipias motoras repetitivas. Poco frecuentes. Se pueden dar en situaciones de nerviosismo o estrés (movimientos de ojos o manos, muecas, saltos).
  • Preocupación por partes de los objetos. Menos frecuente.
  • Baja tolerancia a la frustración (aceptan mal fracasos y críticas).
  • Resistencia a los cambios (ej. De una actividad que les gusta a otra que deberían estar haciendo); aceptarán mejor un cambio explicado y razonado que impuesto.

 

Perfil cognitivo:

  • C.I. normal o superior, en pocos casos inferior (generalmente el verbal es superior al manipulativo); Dificultades en la percepción global a favor de la percepción de detalles; Memoria mecánica y fotográfica muy desarrollada (pueden tender a la repetición literal de fragmentos de películas, frases de adultos, aprender páginas enteras de libros …, pero les cuesta dar sentido al memorizado); Pensamiento visual (en forma de imágenes); Dificultades para sintetizar contenidos (les cuesta explicar un contenido con otras palabras o descubrir los aspectos nucleares o la globalidad de la historia, y pueden quedarse en detalles o aspectos secundarios); Dificultades para comprender aspectos sencillos y cotidianos; Dificultades para generalizar normas y aprendizajes en otras situaciones, aunque con la práctica mejoran; Funciones ejecutivas disminuidas (dificultades para planificar, organizar, representarse mentalmente tareas y objetivos, ser flexible, autorregularse, inhibirse); Dificultades para la abstracción; también para la aritmética (reconocen bien los números y aprenden operaciones sencillas con apoyo visual, pero tienen dificultades cuando intervienen conceptos abstractos); Dificultades con los aspectos espaciales y perceptivos, también de construcción; Diferentes capacidades para la lectura, aunque es común que ésta se convierta en una obsesión; Falta de motivación y de atención, excepto para temas de su interés (atención selectiva); un ruido o un cambio de rutina o la incomprensión de lo que está pasando, les puede generar ansiedad y distracción; Tendencia a la autosuficiencia (no preguntan, aunque no entiendan, ni piden ayuda en caso de necesidad).
  • A tener en cuenta: Es posible una aparente falta de atención para no mirar el maestro pero en cambio sí estar escuchando la explicación (es recomendable dirigirle de vez en cuando alguna pregunta directa para comprobar si escucha). Hay que asegurarse de que ha comprendido las instrucciones o las tareas de la clase que le han sido encomendadas. Hay que ayudarle a interpretar lo que ha memorizado. Si presenta déficit de atención, conviene darle las tareas fraccionadas y no todas a la vez, animarle, no imponerle tiempo de trabajo demasiado largos, situarlo cerca del maestro.
  • Necesitará ayuda para organizarse y planificarse (acumula cosas que tiene que hacer pero no sabe establecer prioridades, ni ordenar adecuadamente); es conveniente darle el máximo número de recordatorios o instrucciones escritas y verbales. Puede pasar de un tema a otro y los pensamientos también están desordenados; puede ser útil el uso de lápiz y papel para ayudarle a reubicar y poner orden en su relato. Hay que ayudarle a organizar su tiempo libre y sus actividades. Se necesitan estrategias para ayudarle a recordar (si tiene que hacer deberes, llevar un material, devolver un libro) como el uso de anotaciones en la agenda escolar y trabajar el hábito de mirarla, aprovechando su rigidez – si coge la rutina quedará totalmente instaurada-. Otras estrategias son incrementar el grado de estructura del ambiente externo y establecer rutinas constructivas. En situaciones de estrés se puede recurrir a utilizar una actividad que les gusta para calmarlos; también como estímulo ante situaciones o actividades que les cuestan.  En caso de que la lectura se convierta en una obsesión, no es recomendable animarle a leer todo lo que ve, y sí ir introduciendo sentido a lo que lee; en momentos de ansiedad, la pasión por la lectura puede utilizarse como elemento tranquilizador; también lo puede ayudar a llenar el vacío por no tener amigos. Si le cuesta la lectura, se pueden utilizar lecturas relacionadas con sus intereses (para incrementar su motivación). En este sentido, hay que conocer situaciones y actitudes que puedan favorecer su motivación. Cuando le sea necesario, conviene desglosar un concepto global en pequeñas secuencias para favorecer su comprensión. Le es de apoyo el hecho de materializar con apoyo visual los conceptos abstractos. Cuando haya que hacerle correcciones, hay que explicitar el porqué, para evitar la ansiedad.

 

Características físicas y desarrollo motor:

  • Apariencia física normal; Generalmente retraso en las adquisiciones motrices y de la marcha autónoma; Motrizmente pesado (torpeza en la ejecución de movimientos -patós al correr y saltarse, dificultades de coordinación); Pueden tener dificultades de equilibrio y de propiocepción; La manipulación fina también puede estar afectada y pueden tener poca fuerza en las manos; Pueden tener problemas de escritura (implica habilidades lingüísticas, perceptivas y motoras); Resistencia a participar en juegos que implican actividad física; Persistencia de los problemas psicomotores en la adolescencia; En algunos casos se da fatigabilidad.
  • A tener en cuenta: No suelen tener muchas estereotipias y, si las hay, no siempre es efectivo ni recomendable intentar suprimirlas (hay que ver causas – le puede ayudar a calmar la ansiedad, puede ser una respuesta a situaciones estimulantes y divertidas o bien a la aburrimiento-); Si le perjudican social y académica, introducir un elemento de distracción atractivo para él, intentar espaciar-las o eliminarlas; A veces se da alguna sustitución de movimientos repetitivos. Si el problema de escritura es severo y se resiste a la intervención tradicional, se recomienda el uso de ordenadores personales.
  • La fatigabilidad puede ser debida a la exposición a estímulos desproporcionados para ellos o al hecho de estar inmersos durante demasiado tiempo en situaciones de relación social. En estos casos, si se observa demasiado ansiedad o cansancio, habría respetar unos momentos de aislamiento o de estar a solas con el profesor para evitar que este malestar interno desemboque en conductas disruptivas.
  • Las dificultades motoras y el posible rechazo al contacto físico pueden convertir la gimnasia y el deporte en situaciones estresantes y habría que valorar el nivel de exigencia en estas clases o intentar que las hagan en grupos pequeños (cuando sea el momento, aconsejarles deportes individuales).

Características del juego:

  • Prefieren el juego concreto, solitario y repetitivo; Les cuesta aceptar el juego impuesto, pero tienen capacidad para jugar si ellos imponen el tipo de juego y las reglas; Tienen dificultades para participar en juegos de equipo (les cuesta entender las normas no escritas y los objetivos del juego -fútbol-, y además les cuesta “leer” las intenciones de los demás, observar el lenguaje corporal; Les cuesta respetar turnos, negociar; Tienen dificultades para el juego simbólico debido a la incapacidad para atribuir sentimientos, deseos e intenciones a los demás; Pueden ser hábiles en juegos informáticos; Les cuesta mucho organizarse en espacios de tiempo no estructurados (recreo, tiempo libre).

 

Características sensoriales:

  • Hipersensibilidad y agudeza auditiva (poca tolerancia a ruidos inesperados o sostenidos o múltiples, pues son fuente de ansiedad que pueden llevarlo a desconectar distrayendo con otra cosa o bien a un cambio de humor o una rabieta); Sensibilidad táctil (puede mostrar rechazo a tocar o que le toquen ciertas partes del cuerpo, a dar o que le hagan besos o abrazos, a aceptar texturas); Sensibilidad olfativa, también gustativa; Pueden tener escasa respuesta al dolor y excesiva sensibilidad a determinados niveles de luz o color.
  • A tener en cuenta: En situaciones especiales (celebraciones, fiestas …) hay que anticiparle que habrá ruido, desorden …, y puede ser útil mostrarle fotos o videos y darle la opción a retirarse si la situación le resulta insoportable. Si reacciona con ansiedad en algunos materiales, habrá que intentar que se familiarice gradualmente, aunque quizá algún deberá suprimir. Cuenta con golpes o caídas, pues podría no quejarse y tener alguna lesión. Suelen ser muy selectivos con la comida (gustos, texturas, colores). Si el repertorio es demasiado reducido, esto puede limitarse le su vida social.

 

Adolescencia:

  • Deseo creciente para incrementar su independencia y autonomía. Habría que trabajar reglas de comportamiento adaptadas a la edad, habilidades de autonomía y estrategias de investigación o demanda de ayuda.
  • Interés por las relaciones íntimas y sexuales. Necesidad de introducir la educación sexoafectiva.
  • Establecimiento del autoconcepto o desarrollo de la identidad. En función del grado de conciencia de su diferencia y de sus dificultades, habrá que abordar el tema de una manera o de otra (acompañamiento referente al diagnóstico ya las implicaciones derivadas, diferenciación fantasía-realidad, IVA …)

Tratamiento farmacológico:
No es específico para la SA, sí para los síntomas asociados (depresión, ansiedad generalizada, TOC, alteraciones graves de conducta).