Trastornos ansiosos

La ansiedad es una de las grandes dolencias de nuestro tiempo. Una Sociedad que empuja a sus individuos a la perfección, es una sociedad que los condena a lo imposible y por tanto a la angustia. La ansiedad no es la angustia, pero ambas se notan en el cuerpo cuando un sujeto se topa con lo imposible de su ser, con eso que se escapa a la posibilidad de control y que la tentativa de control no hace más que potenciarlo. La lucha interior que mantienen los sujetos hoy en día por conseguir los objetivos que supuestamente desean, les lleva a un abandono de sí mismos y a una pérdida de la identidad. Llevados por el ideal y sin escuchar al propio deseo, se ven inmersos en una batalla contra lo real de su condición, expuestos a la insatisfacción que supone la inexistencia de un objeto que colme su falta.

La ansiedad no hay que tomarla como una patología propiamente, ni siquiera como una consecuencia exclusiva de la sociedad capitalista, sino que más bien hay que pensarla como un signo de que algo no va bien. Ese “algo que no va bien” conviene ponerlo a trabajar en las sesiones de psicoterapia para alumbrar lo que de entrada se presenta como opaco, pero que puede ir cobrando sentido a medida que la terapia avanza. No se trata únicamente de un proceso de otorgar sentido al sufrimiento, sino más bien de encontrar una salida al mismo, de poder hacer con eso de otra manera.

La psicoterapia como alternativa

Muchas personas que sufren ansiedad prefieren no tomar medicación ansiolítica y optan por la psicoterapia porque supone un tratamiento más real en la medida que apunta al origen del malestar.

La psiquiatría actual maneja varios diagnósticos para hacer referencia a los síntomas ansiosos. Son los siguientes:

  • Trastorno de pánico con o sin agorafobia.
  • Trastorno de ansiedad generalizada.
  • Trastorno de ansiedad social o fobia social.
  • Trastorno obsesivo compulsivo.
  • Trastorno por estrés agudo.
  • Trastorno por estrés postraumático.
  • Trastorno fóbico
  • Otros trastornos no especificados o inducidos por el consumo de sustancias.

De todos modos, hay que tener en cuenta que la ansiedad se puede presentar en cualquier persona y no solo en aquellas que han sido diagnosticadas de algún trastorno.