El consumo de drogas puede producir brotes psicóticos, especialmente entre los adolescentes. Concretamente las drogas alucinógenas y el cannabis son las drogas que más riesgo conllevan en este sentido. Pero las drogas no son las únicas causantes de los brotes psicóticos. Hay algunas personas que siempre van a ser vulnerables a sufrir un brote psicótico por la fragilidad de su estructura psíquica. Para ellas, el estrés elevado o cualquier otra situación ante la que no puedan responder mediante recursos simbólicos y ante la que se vean desbordados: nacimiento de un hijo, muerte de un familiar, separación de pareja, cambios radicales en la imagen corporal (propios de la adolescencia)… puede desencadenar un brote psicótico.

Un brote psicótico se caracteriza por la pérdida de la realidad, especialmente por la aparición de delirios y/o alucinaciones. Es un estado de desorganización psíquica que puede durar días e incluso semanas o meses y que altera completamente la vida de la persona que lo sufre y de quienes lo rodean.

La indicación médica ante un brote psicótico es el tratamiento farmacológico con antipsicóticos y en muchas ocasiones es necesario el ingreso hospitalario en unidades de psiquiatría para conseguir estabilizar al paciente.

Mientras dura el episódio agudo del brote psicótico, la intervención profesional es fundamentalmente médica y farmacológica. No obstante, si tenemos en cuenta la fragilidad de estos pacientes y el riesgo real de sufrir nuevos brotes psicóticos, se hace muy necesario acompañar el tratamiento médico de un tratamiento psicológico. Para que la psicoterapia sea efectiva es necesario que el paciente esté relativamente estable, de lo contrario, es posible que la palabra no tenga ningún efecto. Este es el motivo por el cual normalmente el tratamiento psicológico se inicia cuando el tratamiento farmacológico ha hecho ya sus primeros efectos y los síntomas positivos de la psicosis han remitido al menos parcialmente.

El tratamiento psicológico estará orientado a que el paciente pueda saber más acerca de los desencadenantes que han causado el brote, pero también procurar que el paciente pueda encontrar sus propias soluciones para mantener su estabilidad.

Por último, no queremos dejar de decir que para tratar con casos de psicosis es importante que el psicólogo clínico haya recibido formación específica y disponga de experiencia suficiente, ya que de lo contrario, una mala orientación puede tener consecuencias graves.