1. Se dice que el psicoanálisis es un método muy mental y racional, ¿es cierto que no trabaja las emociones?

Sorprende que se haga referencia al psicoanálisis como un método demasiado “racional”. En el mejor de los casos, es una crítica basada en el desconocimiento. El descubrimiento freudiano, tiene que ver con una práctica que apunta, precisamente, a lo no racional, a eso que siempre se escapa ante cualquier tentativa de control. ¿Acaso los sueños y los lapsus pueden ser catalogados de racionales? Es cierto que el psicoanálisis no persigue la catarsis emocional del sujeto como finalidad última. Interesan las emociones en relación a los significantes y al goce que las sostienen. La angustia, por ejemplo, nos acerca a la verdad del paciente, justamente porque de ella se puede decir poco.

 

  1. ¿El psicoanálisis es un método científico?

No, ni pretende serlo. Y menos aún si tenemos en cuenta la orientación que está tomando la ciencia en la actualidad. Simplemente el objeto del psicoanálisis no es el objeto de la ciencia. La subjetividad no puede someterse al llamado método científico y cualquier intento en esta dirección será a riesgo de reducir la subjetividad al estudio de la respuesta comportamental, algo más propio de la investigación con animales. El psicoanálisis se ocupa de lo más singular de uno mismo, de eso que ha tocado de manera diferente en cada uno de nosotros. No hay posibilidad alguna de replicar esas marcas.

 

  1. ¿Por qué los beneficios del tratamiento psicoanalítico son a tan largo plazo?

Los efectos terapéuticos del psicoanálisis pueden producirse desde la primera sesión. No hay ninguna posibilidad de predeterminar el tiempo del tratamiento bajo la lógica de un programa. Cada paciente tiene su tiempo subjetivo para ver, para comprender y para concluir en relación con lo que le pasa. Cualquier intento de precipitarlo será una imposición, que dejará fuera al paciente.

 

  1. ¿Por qué al psicoanálisis sólo le interesa el pasado?

El psicoanalista no necesariamente le pide al paciente que hable de su pasado. Al psicoanálisis le interesa el inconsciente, es por eso que la única consigna que se ofrece al inicio de cada sesión es que se hable y se asocie libremente. Es el propio paciente que, cuando se dan las condiciones de escucha necesarias, se pone a hablar de su propia historia, intuyendo que en ella se esconden las claves que le ayudarán a comprender lo que le pasa en la actualidad.

 

  1. Pero el psicoanálisis no es para todo el mundo…

Afortunadamente. ¿Pero qué hay o qué es para todo el mundo? Muchas personas llegan al psicoanálisis después de haber pasado por múltiples tratamientos psicológicos, con esa supuesta garantía de lo científico, pero con una inmensa necesidad de ser escuchados. No hay que olvidar que el paciente siempre tiene algo que decir sobre su malestar, tener presente que el saber está de su lado y no del lado del psicoanalista, sea, quizás, la única condición para hablar de psicoanálisis.

 

  1. Se dice que el psicoanálisis es muy caro y que pocos pueden permitírselo…

El pago es algo fundamental en términos clínicos, tiene su significación clínica. Es cierto que el paciente no sólo paga con dinero, también lo hace hablando, con su tiempo, etc. En el momento del pago, pasan cosas verdaderamente interesantes, porque no deja de ser un momento en que el paciente se separa del objeto. En cuanto a lo asequible del tratamiento, hay que pensarlo caso por caso, el dinero es algo de lo que se puede hablar en sesión. No son pocos los analistas que adaptan sus honorarios a las posibilidades económicas de sus pacientes.

 

  1. ¿Es verdad que el psicoanálisis no ofrece pautas ni soluciones concretas a los problemas?

Los pacientes cada vez piden más pautas, es algo lógico si tenemos en cuenta los tiempos en los que nos ha tocado vivir. Como decía, el psicoanálisis parte de la premisa de que el saber está del lado del paciente y que por tanto es éste quien tiene que descubrir sus propias soluciones. El psicoanalista, a través de sus actos apoyados en la transferencia, facilita, propicia, provoca que el paciente pueda ir descifrando un saber, que hasta entonces permanecía inconsciente.

 

  1. El psicoanálisis es muy antiguo ¿está desfasado en relación a técnicas más modernas?

Ciertamente, no es más antiguo que la matemática, la astronomía o la escultura… el psicoanálisis cuenta con apenas 120 años de historia y podríamos decir que es el padre de todas aquellas psicoterapias que se apoyan en el uso de la palabra para tratar los síntomas de sus pacientes. Muchas personas en la actualidad se siguen beneficiando del psicoanálisis. Algunas de ellas, han pasado previamente, y sin éxito, por múltiples tratamientos, hasta que encuentran en el psicoanálisis otra manera de tratar su malestar.

 

  1. ¿Es verdad que el psicoanálisis no utiliza ningún tipo de prueba psicométrica ni tests?

Un paciente marca la casilla donde dice que ha tenido ansiedad a diario durante los últimos seis meses. Los tests son instrumentos para conseguir información del paciente a través de puntuaciones tipificadas, que han sido validadas científicamente. ¿Pero por qué no se hace hablar al paciente? Eso nos permitiría, entre otras cosas, poder preguntarle acerca del significante “ansiedad” ¿O es que creemos que cuando un paciente marca la casilla que dice que tiene “ansiedad”, podemos, en realidad, saber de lo que está hablando?

 

  1. ¿Por qué el psicoanalista no habla, solo escucha?

Se necesita mucho análisis, mucha formación y mucha supervisión para poder estarse callado. ¡Y sino que se lo digan a los jóvenes analistas que inician su práctica clínica y tienen vérselas con su propia angustia! El silencio supone introducir una falta necesaria para que surja el deseo de saber en el paciente, que de hecho es quien tiene que trabajar. Dicho esto, evidentemente, el analista habla, lo hace a través de su silencio, con sus preguntas, sus señalamientos, los cortes de sesión… Una manera de hablar que no obtura el trabajo del paciente.