Existe un límite para el placer, más allá del cual, lo que se pone en juego es otra cosa. Esta consideración ampliamente desarrollada por Freud y Lacan, apunta de lleno al mundo de las adicciones. En ese más allá situamos la pulsión de muerte y el goce del sujeto. Lo vemos en la clínica cotidiana cuando un paciente adicto, o no, hace una demanda de tratamiento porque algo en su vida se ha des regulado.

PSICÓLOGO ADICCIONES BARCELONA

Sólo el psicoanálisis tiene una teoría acerca de eso que da la vuelta en relación al placer. No es de extrañar que a muchos les haya resultado inasumible que haya algo en el sujeto del orden de la autodestrucción. El sexo, el juego, la comida, el amor o el ejercicio físico tienen el exceso en su reverso. Pero no estoy hablando de frecuencia ni de cantidad, sino de repetición.

Algo de eso está sucediendo ya con las nuevas tecnologías. La desintoxicación tecnología a la que se están sumando algunas iniciativas da cuenta de ello. Hace escasos días leíamos en los medios de comunicación como en EEUU se ofertan campamentos para poder separarse del objeto tecnológico. Es como si algo del exceso empezará a asomar la cabeza. Algo de la subjetividad asoma cuando el asunto del goce nos lleva al límite. Es entonces cuando volvemos al punto de partida y la necesidad de humanizarnos toma presencia. En estos campamentos, no se puede disponer ni tan solo de un simple reloj, se trata de estar con uno mismo y con los demás. Sin pantallas.

 

Psicólogos Barcelona

Psicòlegs Barcelona