Las disfunciones sexuales en muchos casos son de origen psicológico. En estos casos trata de una serie de trastornos asociados al acto sexual que no se justifican por causa orgánica y que condicionan total o parcialmente la vida sexual y de pareja. Los más conocidos son los que afectan a:

  1. El deseo sexual
  2. El orgasmo
  3. La excitación sexual (impotencia/frigidez)
  4. El dolor

La relación sexual puede llevar a una persona a sentir placer pero también a sentir angustia. La medicación no acostumbra a ser una solución duradera porque no resuelve el problema de origen, lo que hace que la persona tenga que medicarse de manera continuada.

Detrás de las disfunciones sexuales, hay una problemática psicológica asociada que muchas veces es de origen inconsciente. El acto sexual para muchas personas viene acompañado de una fuerte angustia y de una dificultad para conectar con el placer. La necesidad de control, el miedo a no estar a la altura, de no ser capaz, la autoexigencia… llevan al sujeto a un círculo de repetición que acaba por condicionar completamente su vida sexual y de pareja.

La angustia que precede al acto no hace más que reforzar la disfunción, lo que puede provocar que la persona  quede encerrada en el par angustia – disfunción. Para salir de ese círculo de repetición en necesario conocer la naturaleza del conflicto psíquico y encontrar nuevas maneras de posicionarse en la relación sexual.

La visita con un sexólogo en Barcelona o con un psicoanalista puede ser de gran ayuda para salir de ese círculo de repetición que tanto sufrimiento conlleva. En muchas ocasiones permite que la persona pueda dejar de medicarse y afrontar el acto sexual con más confianza.

La terapia puede tener efectos desde las primeras sesiones, pero otras veces se necesitará más tiempo para que la persona pueda ver y comprender lo que le pasa. Muchas veces se llega a pensar que si las relaciones sexuelas van bien, todo lo demás también irá bien, es decir, se les otorga un lugar central en la felicidad de la persona. La experiencia nos dice que esto no siempre es así, ya que muchas veces lo sexual va bien en la medida que la persona ha podido resolver otros aspectos de su vida que estaban condicionando sus relaciones.

Este es un punto importante porque desde la psicología o el psicoanálisis sabemos que los síntomas mantienen una relación directa con su causa inconsciente y que sin un trabajo a ese nivel, difícilmente se encontrará una salida real al problema.