La Organización Mundial de la Salud dice que el TOC estaría entre los 20 trastornos que más sufrimiento conlleva a quien lo padece, ya que sus síntomas pueden llegar a condicionar casi todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social.

La fuerte ansiedad que se presenta y la invasión de pensamientos irracionales, hacen que el sujeto con TOC recurra a los rituales en un intento de defenderse de esas manifestaciones. Los rituales disminuyen la angustia pero limitan la libertad del sujeto.

Las obsesiones son pensamientos invasivos que se presentan sin control alguno por parte del paciente y que lo empujan a las compulsiones. Estos pensamientos pueden tomar forma de imágenes o de simples pensamientos perturbadores, que de entrada diríamos que no responden a ninguna lógica y que están por fuera del sentido. Esto sabemos que no siempre es así, ya que el trabajo psicoterapéutico consigue dar una cierta lógica a esos pensamientos, sobretodo cuando se trabajan aspectos importantes de la historia del paciente.

Las compulsiones son la respuesta que la persona con un TOC ha aprendido para parar la angustia de que provocan esos pensamientos, de ahí su carácter de repetición. Si la persona con un TOC consigue a través de su psicoterapia disminuir el exceso de pensamiento, o bien la angustia que deriva de los mismos, es de entender que podrá regular las compulsiones.

En primer lugar es importante establecer un buen diagnóstico diferencial, ya que existen otros trastornos o patologías que podrían causar el pensamiento obsesivo, las compulsiones o la ansiedad. Estos síntomas pueden estar presentes en mayor o menor medida en casos en los que no estaría justificado el diagnóstico de TOC.

La psicoterapia puede combinarse, o no, con tratamiento farmacológico. Hay pacientes que se ven desbordados por la angustia y necesitan estabilizarse farmacológicamente para que la intervención psicológica psicoanalítica tenga mayores efectos.

La psicoterapia puede ser muy efectiva para las personas con TOC porque les permite descubrir el origen de los pensamientos obsesivos y la relación que mantienen con las compulsiones y con los aspectos inconscientes que los causan. Por otro lado, el tratamiento mejora las consecuencias emocionales de los síntomas.

La persona con TOC puede verse sometida a una gran autoexigencia y a una gran necesidad de control, así como a una fuerte ira que se dirigirá hacia el otro o hacia uno mismo. La psicoterapia ayudará a esclarecer la relación que mantienen estos síntomas con la propia historia personal y permitirá que pueda regularlos para que no tomen tanta presencia en la vida del paciente.