La adicción es el horizonte autista y mortífero del goce. Se presenta, aparentemente, como el polo opuesto de este amor que nos conduciría a la nada. La adicción, ciertamente, nos separa del Otro, pero también nos reincluye en el Otro. Es un hecho que hay un tratamiento posible de la adicción. Más que de un tratamiento, hay que hablar de tratamientos posibles de la adicción.

El tratamiento de la adicción, de la toxicomanía del sujeto, es uno de los más difíciles que existen. No podemos hablar de tratamiento de la adicción en singular, sino que debemos hablar de tratamientos en plural. Eric Laurent propone repartirlos según los cuatro ejes que podemos inscribir como los matemas del sujeto, del objeto, del saber y del significante amo.

Psicólogo Barcelona: Tratamiento de la adicción

Según Eric Laurent el tratamiento por el sujeto consiste en afirmar que el toxicómano no existe. Propone al sujeto dejar de identificarse con su ser de toxicómano para dejar un lugar a su división subjetiva y al goce de la palabra. Este tratamiento sólo es aceptado por un número limitado de sujetos que han franqueado el paso de la adicción.

Existe también el tratamiento por el saber, a la vez pedagogía del toxicómano. De un lado proponen: «explicame bien los efectos de la droga produce», del otro explican: «de continuar así, usted va a morirse en tales y tales circunstancias«. El nombre del saber, usted tiene derechos y deberes. En el nombre de este saber, usted podrá negociar así su relación con este goce desordenado.

El tratamiento por el S1, por el contrario, es el envés del tratamiento por el $. «Usted es un toxicómano sin ninguna duda y vamos a tratarlo como tal. Usted no tiene ya ningún derecho más que ubicarse bajo un ideal: el de ser un ex adicto». Se ubicará por tanto a los sujetos en grupos de Narcóticos Anónimos donde cada uno buscar a apoyo en el otro el nombre de la identificación ideal.

Existen también los tratamientos por el objeto, por los objetos de sustitución. «Usted es dependiente de la heroína, le propondremos la metadona o el Subutex«. Esta sustitución es menos mortal, le da acceso a un objeto legal, a derechos, a un estatus social. Es un modo de reinscribir al sujeto, separado de todo en un discurso, en un lazo social. De este modo, el terrible objeto cuyo poder destruye todos los lazos sociales, permite paradójicamente reunir al sujeto con el Otro. Este objeto es éxtimo al sujeto, en consecuencia lo inscribe de un cierto modo en el Otro. Es la razón, dice Laurent, por la cual Jacques Lacan no se angustió frente al estado actual de la civilización. Habló más bien de la fatiga que, a lo largo plazo, iba a capturar al sujeto frente a los objetos de dependencia o gadgets que se le proponen,  más precisamente, Lacan osciló entre el aspecto angustiante de una civilización donde falta la falta y el efecto de fatiga, de tedio, de depresión generalizada que produce.

Vemos de este modo las modalidades según las cuales, con este objeto de goce, reanudamos un lazo con el otro. No a partir de lo simbólico sino por medio del cuerpo en sus consistencias de real y de imaginario.

Podéis encontrar más información en la sección de terapia para adicciones.

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