El silencio como refugio y como prisión en la vida emocional
Hay silencios que protegen y silencios que encierran. En la vida emocional, el silencio puede ser un gesto de defensa, un modo de sostenerse frente al dolor, pero también puede convertirse en una prisión que aísla y apaga la posibilidad del vínculo. En una época en la que se habla mucho y se escucha poco, el silencio no siempre significa calma; a veces, es el signo de un exceso interno que no encuentra palabras, como relatan muchas personas que acuden a nuestro centro de psicología en Barcelona.
