Psicólogo adicciones Barcelona: Dejar las drogas es imposible si sabes cómo

No son tiempos para la subjetividad. En la clínica de las toxicomanías, vemos cómo el sujeto adicto ya no se dirige al médico o al psicólogo con una pregunta acerca de su padecimiento. Una pregunta que otorga un lugar específico al Otro, sin el cual la transferencia no existe. Que un toxicómano otorgue un lugar al Otro no es cualquier cosa. Nos dice algo de su posición, ya que alguien que pregunta es alguien que no sabe, o en el mejor de los casos, alguien que quiere saber.

Si la transferencia no es sin sujeto, ni por tanto, sin deseo, cómo hacer con esos pacientes que se presentan fijados en la certeza, aquellos que apuntan al Otro como causante de su malestar, esos que bordean lo referente a su responsabilidad en aquello que les concierne. Podríamos decir, entonces, que se trata de una condición para todo tratamiento posible de la adicción, que el paciente en algún momento pueda dar paso a aquello que lo hace humano: la palabra. Una palabra que conlleva una pérdida y que permite que el otro sea eso, otro. La palabra separa lo uno de lo otro, por tanto marca los límites, regula.

Uno de los libros más vendidos de la literatura divulgativa referente a las adicciones es el conocido: Dejar de fumar es fácil si sabes cómo, del inglés Allen Carr. Este conocido autor de libro de autoayuda, propone un método para la adicción a la nicotina. Hoy la gente quiere más que nunca que el Otro les diga qué, cómo y cuándo, pero esa demanda de saber no viene acompañada de una pregunta. Al Otro no se le supone un saber acerca de lo que a uno le pasa, más bien, podríamos decirlo así, el Otro es portador de un método, un fármaco o una ideología que haría posible el cambio sin pasar por la subjetividad. Hacerse objeto para el Otro, cuando se trata justamente de lo contrario.

 

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